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domingo, 16 de agosto de 2020

DOMINGO - charla de Esteban Skalany

DOMINGO 16 DE AGOSTO - CHARLA  FORTALEZA Y RECIEDUMBRE

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El Mundo De Los Valores: Virtud de la fortaleza

Domingo 16 de agosto de 2020 (día 149 de 163 del aislamiento previsto)

¿Cuántos días llevamos de cuarentena en ArgentinaLa cuarentena obligatoria comenzó a regir en Argentina a las 00 horas del viernes 20 de marzo, por lo que este sábado 15/8 se cumplen 148 días desde el inicio de las medidas. Originalmente, el confinamiento regía hasta el 31 de marzo, luego fue extendido hasta el 12 de abril, posteriormente hasta el 26 de abril, más adelante hasta el 10 de mayo, luego hasta el 24 de mayo, hasta el 7 de junio, hasta el 28 de junio, hasta el 17 de julio, hasta el 2 de agosto, hasta el 16 de agosto  y porúltima vez, el 30 de agosto. Una vez que llegue esa fecha, se cumplirán 163 días de aislamiento social.

-Los argentinos necesitamos siempre destacarnos, la cuarentena mas larga del mundo, el aislamiento social más extenso, igual que el mito de la avenida más ancha del mundo.

-Aceptar la realidad como algo, cuanto menos, permitido por Dios. Y nosotros que queremos conformarnos, identificarnos, asemejarnos con la voluntad de Dios para nosotros debemos aceptar la realidad con amor, como algo querido por Dios para nosotros.


Surco > , SAN JOSEMARIA, Generosidad > Cap 1



1

Son muchos los cristianos persuadidos de que la Redención se realizará en todos los ambientes del mundo, y de que debe haber algunas almas —no saben quiénes— que con Cristo contribuyen a realizarla. Pero la ven a un plazo de siglos, de muchos siglos...: serían una eternidad, si se llevara a cabo al paso de su entrega.
Así pensabas tú, hasta que vinieron a “despertarte”



-Asi pensábamos vos y yo hasta que nos hablaron para “pitar” e incluso hasta que “pitamos” e incluso hasta hoy. El retiro es una ocasión de examinarnos en esta actitud que se espera de nosotros; hombres recios que se entreguen por entero; “supernumerarios en primera fila”, que si todos mueren, nosotros solos podamos hacer el Opus Dei. ¿Cómo te ves? Dinámica de “ensayo” para el retiro, si todos mueren, “yo haría solo el Opus Dei” (Nuestro Padre, “hijo mío si yo muero, ¿continuarías tú con la Obra?”). Pensalo, cómo, cuándo, dónde, qué harías, a quiénes irías a ver, le hablarías, etc. Etc.

TU PRESENCIA HOY, ACA Y AHORA; ES LA MEJOR MUESTRA QUE QUERÉS SER OPUS DEI Y HACER EL OPUS DEI. ÁNIMO, todo lo que te diré no es nuevo pero va con cariño, aunque sea fuerte y duela.

Ser fuerte — Luis López

36. FORTALEZA Y RECIEDUMBRE
RAE 

Fortaleza (VIRTUD CARDINAL)

Del occit. fortalessa.

1. f. Fuerza y vigor.

2. f. Defensa natural que tiene un lugar o puesto por su misma situación.

3. f. Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela, etc.

4. f. Rel. En el cristianismo, una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad.

«La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la resolución de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso a la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa».

Como escribía San Agustín, «la fortaleza es el amor que todo lo soporta por el objeto de sus amores». Para un cristiano el amor por antonomasia es Dios, por lo que «la fortaleza es el amor que todo lo sufre sin pena, con la vista fija en Dios».

La virtud sobrenatural de la fortaleza permite al cristiano buscar el bien, elegirlo y mantener el esfuerzo para seguirlo, frente a lo previsto y a lo imprevisto, en lo momentáneo y en lo duradero, en las cosas grandes y en las aparentemente pequeñas. La virtud de la fortaleza le lleva a cumplir sus deberes de hijo de Dios, ser fiel a sus compromisos divinos, a pesar de las dificultades que puedan presentarse; y con la ayuda de la gracia, le lleva a encontrar a Cristo —y a identificarse con Él— en el sufrimiento, en la pobreza, en la persecución, en todo aquello en lo que la gente mundana ve sólo males.

Santo Tomás enseña que la fortaleza se hace presente en dos actos fundamentales: aggredi  (atacar) y sustinere (resistir), enfrentarse con los peligros que comporta la realización del bien y soportar las adversidades que sobrevengan por una causa justa. De estos dos actos, el principal y más difícil es resistir, porque es más penoso y heroico resistir a un enemigo que se considera más fuerte que nosotros. Por eso, el martirio, que consiste en resistir o soportar la muerte antes que abandonar el bien, constituye el acto principal de la virtud de la fortaleza.

Resulta especialmente necesario fomentar esta virtud humana y cristiana en momentos como los actuales, en los que el creciente nivel de vida y la disponibilidad de bienes de consumo han llevado a muchos a una mentalidad hedonista, que se caracteriza por el horror a cuanto significa renuncia y sacrificio. 

El don de fortaleza

Además de la virtud sobrenatural, Dios concede a sus hijos el don de fortaleza: un auxilio espiritual que perfecciona y hace prontos y fáciles los actos propios de esta virtud; de modo que es el Espíritu Santo quien pelea en nosotros y por nosotros y produce, en el alma que no se resiste a su acción, un afán inagotable de santidad, que supera todos los obstáculos. Hemos de pedirlo, como hacemos cada año al renovar la Consagración de la Obra al Espíritu Santo, el domingo de Pentecostés: Otórganos el don de fortaleza, que nos haga firmes en la fe, constantes en la lucha y fielmente perseverantes en la Obra de Dios

Fortaleza en la vida ordinaria

La virtud y el don de la fortaleza llevan a imitar a Jesucristo, que nos dio ejemplo durante su vida: desde el primer instante se ofreció como víctima por la salvación de los hombres, obedeciendo a la Voluntad de su Padre, en su vida oculta, en su vida pública y en su agonía paciente en la Cruz: Sufrió todo lo que pudo —¡y por ser Dios, podía tanto!—; pero amaba más de lo que padecía... Y después de muerto, consintió que una lanza abriera otra llaga, para que tú y yo encontrásemos refugio junto a su Corazón amabilísimo.

El ámbito donde hay que vivir la fortaleza es en primer lugar en la vida ordinaria: No os perdáis en grandes consideraciones de heroísmo. Ateneos a la realidad de cada día, buscando con empeño la perfección en el trabajo ordinario. Ahí nos espera Dios. Diariamente tenemos la ocasión de que nuestra respuesta sea afirmativa. Y esa afirmación sí que debe ser heroica, tratando de excederse, sin poner límites.

La fortaleza nos impulsa a emprender tareas que suponen esfuerzo por la gloria de Dios y el bien de las almas, y a soportar con paciencia la adversidad, con una sonrisa en los labios y con serenidad en el alma

Una parte de la virtud de la fortaleza es la magnanimidad, que nos dispone a realizar obras valiosas y dignas de honor con grandeza de ánimo. Magnanimidad: ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos, para prepararnos a emprender obras valiosas, en beneficio de todos. No anida la estrechez en el magnánimo; no media la cicatería, ni el cálculo egoísta, ni la trapisonda interesada. El magnánimo dedica sin reservas sus fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar: se da. Y logra entender entonces la mayor muestra de magnanimidad: darse a Dios.

Quien vive la fortaleza, es apoyo para sus hermanos: infunde confianza, serenidad. Hemos de ser firmes, seguros, serenos, también por caridad hacia los demás

 

Fortaleza y apostolado

La fortaleza nos lleva a defender la verdad con caridad y superar las dificultades de la lucha ascética y el apostolado. La visión sobrenatural nos permitirá estar siempre serenos, confiados en el poder de Dios, especialmente en la labor apostólica, porque aunque todo el mundo se hunda, aunque todo se pierda (...). ¡No pasa nada!, es más: "a través de los montes, las aguas pasarán". Es la paradoja de la vida sobrenatural: se nos pide todo el esfuerzo humano, toda la cooperación posible, pero encontramos luego la fuerza en el poder de Dios y en el reconocimiento humilde y lleno de fe de nuestra debilidad: "cuando soy débil, entonces soy fuerte".

La virtud de la fortaleza lleva a superar una tentación en la labor apostólica: los respetos humanos, el miedo a qué dirán o el temor a desagradar. Hay un obstáculo real para el apostolado: el falso respeto, el temor a tocar temas espirituales, porque se sospecha que una conversación así no caerá bien en determinados ambientes, porque existe el riesgo de herir susceptibilidades. ¡Cuántas veces ese razonamiento es la máscara del egoísmo! No se trata de herir a nadie, sino de todo lo contrario: de servir. Aunque seamos personalmente indignos, la gracia de Dios nos convierte en instrumentos para ser útiles a los demás, comunicándoles la buena nueva de que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim II, 4).

Perseverar en el apostolado, una jornada y otro, siempre con alegría, cuando hay frutos o cuando los frutos no se ven, también es el resultado de la acción del Espíritu Santo. Tenemos al mundo por heredad y todos los mares son nuestros. Donde la pesca es más difícil es también más necesaria. El temor a las dificultades del ambiente no tiene sentido en un cristiano porque Dios da la gracia proporcionada para vencer esas dificultades. Por eso, señalaba nuestro Padre:  ningún miedo deben tener mis hijos a vivir en el ambiente —profesional, social...— que les es propio. No están solos. Dios Nuestro Señor les da los medios para ser ellos fieles y llevar a los demás a Dios.

Bibliografía: Catecismo de la Iglesia Católica,  nn. 1803, 1805, 1808; De spiritu, nn. 33-34; Catecismo de la Obra, nn, 175-177; Amigos de Dios, nn. 77-78; Cuadernos 3, pp. 19 y 156-161. 

Reciedumbre (ACTITUD)

1. f. Fuerza, fortaleza o vigor.

Para la vida cristiana necesitamos reciedumbre: Voluntad. Es una característica muy importante. No desprecies las cosas pequeñas, porque en el continuo ejercicio de negar y negarte en esas cosas —que nunca son futilidades ni naderías— fortalecerás, virilizarás, con la gracia de Dios, tu voluntad, para ser muy señor de ti mismo, en primer lugar. Y, después, guía, jefe, ¡caudillo!..., que obligues, que empujes, que arrastres, con tu ejemplo y con tu palabra y con tu ciencia y con tu imperio

Resiliencia

Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part. pres. act. de resilīre 'saltar hacia atrás, rebotar', 'replegarse'.

1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

La resiliencia; una habilidad que nos de la felicidad | by EZEQUIEL MELO  BUSTOS | Medium

La vida del hombre ha de ser una lucha continua: "militia est vita hominis super terram"[1], porque son muchos los enemigos que tratan de impedir su santificación. La doctrina cristiana los resume en tres:
el mundo, el demonio y la carne esos aventureros —en palabras de nuestro Padre— que, aprovechándose de la debilidad del salvaje que llevas dentro, quieren que, a cambio del pobre espejuelo de un placer —que nada vale—, les entregues el oro fino y las perlas y los brillantes y rubíes empapados en la sangre viva y redentora de tu Dios, que son el precio y el tesoro de tu eternidad[2].

Meditaciones Tomo 3, Sábado 17 del Tiempo Ordinario, pag. 590 (leerlo, el fuerte llora, tal vez, pero se bebe sus lágrimas)

Por la fortaleza aprendemos a superar las contradicciones que aparecen en la vida, y a no desanimarnos ante los propios defectos, superando el temor al esfuerzo, los peligros y dificultades que entraña la práctica del bien, perseverando con tenacidad para conseguir las metas propuestas.

Te quejas de las circunstancias de “tu” aislamiento. Te mando 8 numeararios.

Los docentes, gestos heroicos en aislamiento.

Enseña S. Gregorio Magno que “la fortaleza hace aprender a amar las dificultades de este tiempo para ganar una eternidad con Dios” (Moralia in Job, VII, c. 21).

Es una actitud de firmeza, que lleva a la persona a cumplir con sus deberes y responsabilidades, aún cuando las dificultades lo hagan gravoso.

La vida humana, en general, “es lucha”...; por eso la virtud de la fortaleza tiene gran importancia.

Es superación –con la ayuda de la gracia- de nuestra debilidad humana, y sobre todo del miedo. Cuando no hay fe, sin la gracia, al menos debo valerme de la ayuda de otros (familiares, amigos, etc.)
Tiene su cumbre en afrontar la muerte con valentía. El martirio es el acto máximo, aunque excepcional, de la virtud de la fortaleza, por amor a Dios y al prójimo.  (San Maximiliano Kolbe)


¿Y cuando no hay fe? Actos heroicos (soldados, rescatistas, médicos sin fronteras, reporteros de guerra, etc.)

Manifestaciones concretas:

Constancia en el trabajo (el eterno problema del jefe que no elegí).
Perseverancia ante las dificultades y las tentaciones (la «mística ojalatera»).


Frase para el «bronce»
Es fuerte el que persevera en el cumplimiento de lo que entiende que debe hacer, según su conciencia; el que no mide el valor de una tarea exclusivamente por el servicio que presta a los demás (S. Josemaría). Hombre que sabía lo que eran las dificultades y las adversidades

Imagen del Cristo

https://secretosdetorreciudad.wordpress.com/2012/08/08/el-cristo-de-oro-de-torreciudad/

El Cristo de oro | SECRETOS DE TORRECIUDAD...

secretosdetorreciudad.wordpress.com › 2012/08/08 › el-cristo-de-oro-...

El Cristo de Pasquale Sciancalepore 


Películas

Milagro en la celda 7., el triunfo de la fortaleza y el amor sobre todo el mal

18 Regalos, la fortaleza de una madre que no veerá crecer a su hija


Libros

257 Dias Historia De Un Secuestro-bosco Gutierrez Cortina, Logos


La Sociedad de la Nieve, de Pablo Vierci, Sudamericana


El Precio A Pagar, Joseph Fadelle, Logos.


Sobrevivir para contarlo, Immaculée Ilibagiza, Logos. Persecución religiosa


El baile tras la tormenta, Logos. Testimonios de los países bálticos en tiempos de persecución



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